viernes, 9 de diciembre de 2016

UNA HISTORIA DE LAS RADIOS CLANDESTINAS EN LAS ÚLTIMAS OCHO DÉCADAS

ZARAGOZA, L.: “Voces en las sombras. Una historia de las radios clandestinas”. Ediciones Cátedra. Colección Signo e Imagen. Madrid, 2016

En este ensayo, Luis Zaragoza hace un repaso muy pormenorizado del papel e importancia de las radios clandestinas desde su aparición a fines de los años veinte o principios de los treinta del siglo pasado hasta prácticamente la actualidad. Las radios clandestinas o la voz de los que no tienen o no les dejan tener voz (no es de extrañar que muchas de estas emisoras lleven en su título la palabra “Voz”). Abordar el estudio de estas radios es muy meritorio y complejo dado su carácter clandestino y su abundancia.

Desde su aparición (pero especialmente desde que los aparatos receptores se produjeron a gran escala y bajaron su precio), la radio demostró su gran potencialidad debido a su inmediatez y la posibilidad de llegar a muchos oyentes, incluso de zonas poco accesibles.  Los gbiernos vieron esta potencialidad y también su peligro, debían controlar este medio. También lo apreciaron los movimientos opositores, revolucionarios, independentistas… que se apresuraron a poner en marcha emisoras clandestinas para difundir su mensaje y apoyar a sus activistas. Señala acertadamente el autor que una radio  no gana una guerra ni derroca gobiernos por sí sola, pero  ayuda a difundir ideas y consignas, canalizar sentimientos, movilizar a la población, difundir propaganda, ofrecer, información alternativa…

Las radios clandestinas son “frutas de temporada”, su existencia está en función de la duración del régimen o sistema al que se oponen. Estas radios, para emitir, deben superar muchos obstáculos técnicos (contar con tecnología y emisoras potentes), financieros y de seguridad. La actuación de los gobiernos se centró en localizar  y anular estas emisoras (requisa de aparatos, interferencias, contrapropaganda, puesta en marcha de emisoras negras…); paralelamente recurrieron a medidas legales: prohibición expresa de su escucha, control de la venta de aparatos de radio y hasta de ¡pilas!. Con todo, las radios clandestinas resisten mejor la represión gubernamental que los medios escritos.

En el epílogo, el autor se autopregunta si en el mundo en que vivimos (digitalización de los medios de comunicación escritos y hablados a través de Internet, amplia implantación de las redes sociales, posibilidad de emitir vídeo en directo a través del móvil…) la radio clandestina ha perdido su razón de ser. A primera vista la respuesta parece ser que sí, aunque siembran la duda una serie de ejemplos de su vigencia en los últimos años del s. XX y los primeros del XXI: Radio Zapata, Radio Rozana que comenzó a emitir para Siria en 2013, el proyecto que no llegó a cuajar de Radio Democracy for África  para promover la democracia y los derechos humano en África, Radio Democrat Internacional con destino a Nigeria, Democratic Voice of Burma fundada en Oslo por un grupo de refugiados birmanos, la emisora clandestina puesta en marcha por Reporteros sin Fronteras con  motivo de los Juegos Olímpicos de Pekín para protestar de las restricciones informativas por China...

Los once capítulos del cuerpo central del ensayo son un documentado repaso cronológico a las principales radios clandestinas de las últimas ocho décadas y a las circunstancias que han propiciado su puesta en marcha. La relación entre radio y acontecimientos históricos está siempre presente a lo largo del texto.

Tras un primer capítulo  dedicado a definir  y clarificar conceptos que se  van a utilizar a lo largo de la obra como emisoras piratas, radios libres,  tipos de emisoras clandestinas, radios negras, etc., el capítulo dos aborda los orígenes de la radio clandestina que no se puede separar de la producción a gran escala de aparatos receptores.  Goebbels, desde el Ministerio de Propaganda del Reich, fue uno de los primeros políticos en comprender la importancia de la radio. Claro que también aparecieron emisoras antihitlerianas como las que pusieron en marcha Otto Strasser o el KPD (Partido Comunista), ésta, curiosamente, emitía desde Pozuelo del Rey, una localidad cercana a Madrid. La radio clandestina dio un paso adelante durante la Guerra Civil Española, “la primera guerra por radio”, los dos bandos pusieron en el aire emisoras clandestinas, muchas de ellas mantenidas por radioaficionados.

Durante la II Guerra Mundial la radio clandestina alcanzó su mayoría de edad (capítulo tres). En sus inicios, comenzaron a emitir radios negras alemanas destinadas a confundir a los franceses en los momentos de la invasión alemana (La Voix de la Paix  y Radio Humanité). Los alemanes también crearon emisoras destinadas a crear la animadversión de los británicos hacia su gobierno. La respuesta inglesa fue potenciar la BBC que incluso cedió espacios de emisión a gobiernos de países ocupados por los nazis o a movimientos de resistencia de los mismos (a través de sus micrófonos lanzó De Gaulle su discurso llamando a los franceses a resistir). Las emisoras clandestinas alcanzaron gran importancia en los momentos anteriores al desembarco de Normandía, sus mensajes fueron determinantes para que la resistencia recibiese instrucciones y coordinase sus acciones. Hubo otras muchas emisoras que actuaron en otros escenarios durante la guerra, por ejemplo, emisoras alemanas para desestabilizar el régimen de la URSS durante la Operación Barbarroja, emisoras soviéticas en zonas ocupadas por los nazis, la emisora que emitio “in situ” durante el levantamiento de Varsovia, la norteamericana Radio 1212 cuyo objetivo era ofrecer noticias que no podían escucharse en las emisoras del Reich…

El autor dedica un capítulo (el cuarto) a las emisoras dirigidas contra las dictaduras de Salazar y Franco, con especial relieve a la más importante de todas ellas, Radio España Independiente Estación Pirenaica (aunque nunca estuvo situada en los Pirineos) que emitió hasta julio de 1977 sorteando todas las acciones del gobierno para acallarla. Otra emisora importante fue Radio Euzkadi, la portavoz del gobierno vasco en el exilio. Algo más tardías fueron las emisoras opositoras a la dictadura de Salazar, destacan dos de ellas (Rádio Portugal Livre y Rádio Voz da Libertade) que emitieron hasta 1974.

La época de la Guerra Fría fue de gran actividad de las radios clandestinas, un intenso duelo de las radios de ambos bloques. Es el tema del capítulo quinto. Varias emisoras occidentales se encargaron de transmitir hacia la URSS y países satélites, destacando dos Radio Europa Libre (RFL) que desde 1950 emitía para los países de Europa del Este y Radio Libertad (RL) que desde 1953 lo hacía con destino a la URSS, ambas emisoras acabaron uniéndose.  Radio Libertad, curiosamente, uno de sus lugares de emisión fue la Playa de Pals (Girona). La CIA señaló sus directrices, controló sus contenidos y prestó el necesario apoyo financiero y técnico hasta 1973. Paralelamente, la CIA también puso en funcionamiento varias emisoras negras. Desde la URSS, dirigidas por la KGB, también se pusieron en marcha, financiaron o dieron facilidades de instalación a varias emisoras para lanzar propaganda anticapitalista y apoyar a los partidos comunistas de los países occidentales, especialmente los de Francia e Italia.

Los movimientos que lucharon por la independencia de las colonias asiáticas y africanas tras la II Guerra Mundial también comprendieron la importancia de la radio para construir una identidad nacional y movilizar a la población. En muchos casos contaron con el hándicap de la existencia de pocos aparatos receptores entre la población solucionado en parte con las escuchas colectivas. El autor analiza con detenimiento la importancia de algunas de estas emisoras: Radio India Libre o Congress Radio  en la India  (ambas desde 1942); las tres emisoras puestas en marcha por otras tantas organizaciones judías (Haganá, Irgun, Lechi) que tenían  objetivo último ayudar a crear el Estado de Israel; la Voz de los Árabes que comenzó a emitir poco después del derrocamiento del rey Faruk en Egipto y se convirtió en polo de difusión del panarabismo y antiimperialismo; La Voix de l´Algérie et Combattante puesta en marcha por el Frente de Liberación Nacional  para contrarrestar Radio Argel controlada por los franceses (la guerra de independencia de Argelia fue “la guerra del transistor”). Es el tema del capítulo seis.

El capítulo siete está dedicado al papel de la radio en el convulso mundo político de América Latina. Se centra en algunos casos: la aparición de decenas de radios clandestinas en Colombia que llamaron a la movilización popular tras el asesinato de Gaytan; la importancia de Radio Liberación creada por la CIA en Guatemala para derribar el gobierno Arbenz que había promovido una reforma agraria contra los intereses de la United Fruit Company; el papel desempeñado por Radio Rebelde en el derribo de la dictadura de Batista en Cuba que se oyó por primera vez en 1958 y en pocos meses tenía más oyentes que cualquier otra emisora cubana; las numerosas emisoras puestas en marcha por la CIA para desestabilizar el nuevo régimen de Castro en Cuba.

En el capítulo octavo se trata del papel de emisoras clandestinas de Asia. Tras el triunfo de Mao en China y la posterior ruptura con la URSS (1950), China participó en la creación y mantenimiento de varias emisoras de inspiración maoísta que emitieron para países del sudeste asiático. China, por su parte, sufrió emisiones por parte de la URSS  y de la CIA desde Taiwan. Un escenario donde se utilizaron profusamente las radios clandestinas fue Vietnam, desde que  Ho Chi Minh puso en marcha La Voz de Vietnam para apoyar la independencia de Francia hasta el final del conflicto vietnamita, la radio no dejó de estar presente y tener un papel protagonista. De entre la multitud de emisoras que surgieron, una de las que más influencia tuvo fue Radio Liberación (salió al aire en 1961), la radio del Viet Cong, el Frente Nacional de Liberación de Vietnam del Sur. De la otra parte, en  1965 comenzó a emitir Voice of Freedem controlada por  la CIA para contrarrestar la propaganda que llegaba desde Vietnam del Norte. Las guerras civiles de Laos y Camboya, en el contexto de la guerra fría, fueron un espacio idóneo para que surgieran varias emisoras clandestinas en ambos bandos.

África y Oriente Medio son los espacios de los que se ocupa el capítulo nueve. Las emisoras africanas, más numerosas desde mitad de los años sesenta, buscaron en su mayoría favorecer los procesos de independencia, protestar contra la discriminación racial, o hacerse oír ante frente a regímenes que les censuraban. Especial relevancia tuvieron en Sudáfrica las emisoras de las organizaciones nacionalistas negras para denunciar y oponerse al apartheid como Radio Freedom, emisora del Congreso Nacional Africano. En Namibia jugó gran papel la Voz de Namibia que animaba a resistir a la ocupación sudafricana.  El gobierno de Sudafrica se esforzó para contrarrestar a ambas emisoras para lo que creó Radio South Africa. Muy activas fueron las emisoras puestas en marcha para apoyar a los movimientos que luchaban por la independencia de las colonias portuguesas como  Rádio Libertaçao (Cabo Verde), La Voz e Angola o emisiones del FRELIMO y del RENAMO (Voz da África Livre) en Mozambique. Por lo que respecta a España, el independentista canario A. Cubillo puso en marcha La Voz de Canarias para difundir la  idea de una nación guanche que debía independizarse de España para crear una república africana socialista. Tras el precipitado abandono del Sahara por parte de España, Argelia, un tanto desencantada con la solución adoptada, apoyó a Frente Polisario y le cedió tiempo en su radio exterior para lanzar La Voz del Sahara Libre. En Palestina, cuando se fundó la OLP (1964) comenzó a tener su propio espacio radiofónico (La Voz de Palestina) a través de La Voz de los Árabes. En 1968 comenzó a emitir Radio Fatah para alentar a la lucha por la creación de un Estado Palestino. Cuando se firmaron los acuerdos de Camp David  entre Egipto e Israel, aparecieron dos emisoras que, desde el exterior de Egipto, denunciaron la traición de Egipto a la causa Árabe: La Voz de Egipto del Arabismo y la Voz del Pueblo Egipcio. Tras la primera intifada apareció la primera radio palestina no controlada por la OLP: al-Quds Radio.

El capítulo diez se vuelve a ocupar de América Latina. En primer lugar de las emisoras clandestinas que emitieron para Chile tras el derrocamiento de Allende para denunciar la represión de la dictadura: Radio Magallanes, La Voz de la resistencia Chilena y especialmente Radio Liberación. En Nicaragua, se crearon varias emisoras opositoras a la dictadura de la familia Somoza, de entre todas ellas destacó Radio Sandino, emisora del Frente Sandinista de Liberación Nacional, que comenzó a emitir en 1977 para apoyar la Guerrilla. Cuando los no sandinistas (con Violeta Barrios al frente) abandonaron el gobierno que se formó a la caída de Somoza, el país entró en un clima de guerra civil. La oposición al gobierno (La Contra) puso en marcha sus emisoras (como Radio 15 de Septiembre) con apoyo de la CIA. En El salvador, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional puso en marcha dos emisoras: Radia Farabundo Martí y la más importante Radio Venceremos (desde 1981), el gobierno dio su respuesta con  Radio Cuscatlán y varias emisoras negras. Y en Cuba, tras la llegada de Reagan al poder el exilio cubano, con apoyo de la CIA, puso en marcha Radio Libertad Cubana y otras emisoras como La Voz de Alpha 66, Radio Mambí, La Voz del CID.

Los acontecimientos disidentes que aparecieron tras el Telón de Acero también contaron con sus emisoras de apoyo. Así sucedió en el levantamiento húngaro de 1956, durante la Primavera de Praga o en Polonia con Solidaridad (capítulo once)

De todo esto trata esta obra. Solo me queda felicitar a Luis Zaragoza por este ensayo tan documentado que tan bien ha sabido engarzar el papel de las radios clandestinas en los principales acontecimientos históricos de las últimas ocho décadas.


Web de la obra en la Editorial:

domingo, 4 de diciembre de 2016

RAÍCES INMEDIATAS DEL FASCISMO ITALIANO (II): NACIONALISMO DE VENCIDOS Y LA GRAN INESTABILIDAD POLÍTICA


Tras la firma de los acuerdos de paz, Italia quedó muy insatisfecha pues consideró que no se atendieron a sus demandas y que los Aliados no cumplieron las promesas que hicieron en el Tratado de Londres para atraerla a su bando en los comienzos bélicos. La poca contribución de Italia a la victoria final en la guerra puede explicar este trato en los tratados de paz. Italia hubiera deseado la ciudad de Fiume, Saboya, Niza, algún avance colonial en África... Se comenzó a forjar la idea de Una victoria mutilada”.  En otra entrada de este Blog me he ocupado del tema.

G. d´Annunzio en Fiume
Va apareciendo un nacionalismo revanchista que arraigó en algunos sectores de la sociedad, especialmente entre los excombatientes. Así que cuando D`Annunzio ocupó Fiume por la tremenda con una legión de voluntarios se convirtió en un héroe nacional.

Por otra parte, la gran inestabilidad política en Italia muestra las debilidades de su democracia. Hay que señalar que la democracia estaba escasamente enraizada en Italia. No se llegan a constituir gobiernos estables dado que, para formarlos, era necesaria la concurrencia de varios partidos. Desde 1919 hasta 1922 hubo cinco gobiernos presididos por Orlando, Nitti, Giolitti, Bonomi y Facta. El descrédito del sistema era patente en la sociedad a lo que contribuyó mucho el fraude electoral y el favoritismo.

Esta situación de exaltación nacionalista y de inestabilidad política fue aprovechada por el movimiento fascista para crecer, aumentar su influencia en la vida político-social italiana y, en definitiva, tomar el poder.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

RAÍCES INMEDIATAS DEL FASCISMO ITALIANO (I): LAS SECUELAS ECONÓMICAS DE LA GUERRA

"El fascismo es hijo de la guerra"



Italia, como todos los estados beligerantes, tuvo que hacer frente a unos elevados gastos extraordinarios por razón de la guerra, algunos autores los han evaluado en torno a los 3,2 billones de dólares. Italia, para hacer frente a su gigantesca deuda, recurrió a los mismos métodos que otros estados: subir impuestos, emitir deuda pública, pedir créditos (especialmente a Estados Unidos), desprender de parte de sus reservas de oro.

Acabada la guerra, se produjo una enorme inflación,  los precios subieron de manera considerable como se ve en el gráfico adjunto. Los salarios perdían constantemente poder adquisitivo.

La producción agrícola descendió, p.e. la producción de trigo bajó de 52 mill. de quintales en 1913 a 28 en 1920; la producción de remolacha cayó más de un 50%. La movilización arrebató muchos brazos al campo. El campo italiano presentaba un escaso desarrollo técnico, especialmente en las tierras del sur por lo que la falta de mano de obra era más sensible. El gobierno controló los precios agrícolas y los mantuvo en niveles basta.nte bajos, comparados con los precios industriales y el comportamiento de la inflación

Muchas industrias que dedicaban su producción a la guerra se tuvieron que reconvertir y adaptarse a una economía de paz. Industrias que durante la guerra tuvieron gran demanda de sus productos (metalurgicas, automovilistica Fiat, Pirelli...) y enormes beneficios, ahora no tenían mercado ni interior ni exterior y sus beneficios habían descendido considerablemente. Las empresas ante la pérdida de beneficios y mercados, prescinden de mano de obra. El paro no dejó de crecer. 



Esta realidad fue la causa de una serie de huelgas en las principales ciudades y de la ocupación de fábricas en varias localidades (comenzando por Milán en 1920). Es el denominado "bienio rosso", 1919-20. En una entrada posterior abordaré como afrontó el gabinete Giolitti esta situación.

En el campo la protesta, influida por los anarquistas, se manifestó en revueltas campesinas y en la ocupación de tierras.

Edit. Vicens Vives

La burguesía se asustó ante esta situación y, por miedo a una bolchevización (en Florencia se llegó a proclamar una República de los soviets), se afanó en reprimir estos movimientos.

Esta crisis económica y la agitación social subsiguiente (clima prerrevolucionario) fueron el caldo del cultivo para el crecimiento del fascismo (lo desarrollaré más en una próxima entrada)

lunes, 21 de noviembre de 2016

GUÍA PARA EL ESTUDIO DE LA I GUERRA MUNDIAL EN ESTE BLOG



PRECEDENTES Y CAUSAS REMOTAS DE LA GUERRA
CAUSAS PRÓXIMAS DE LA GUERRA

COMIENZO DE LA GUERRA


LOS CONTENDIENTES

EL ARMAMENTO Y LOS SOLDADOS

LA ECONOMÍA DE GUERRA

LOS FRENTES

GUERRA DE MOVIMIENTOS

LA GUERRA DE POSICIONES (TRINCHERAS)
"MUNDIALIZACIÓN DE LA GUERRA (1917)

FINAL DE LA GUERRA (1918)


LA PAZ



CONSECUENCIAS DE LA GUERRA


LIBROS/TESTIMONIOS

CINE/DOCUMENTALES

PRENSA

CURIOSIDADES

domingo, 20 de noviembre de 2016

LA SOCIEDAD DE NACIONES

En el último de sus 14 puntos, el presidente norteamericano Wilson propuso la creación de una Sociedad de Naciones para garantizar la seguridad y la paz.

14. Debe crearse, por conciertos particulares, una unión general de las naciones, de suerte que se establezca una seguridad mutua para la independencia política y la intangibilidad territorial de las naciones grandes y pequeñas.»

La Sociedad de Naciones fue creada en la Conferencia de París en junio de 1919. El Pacto de la Sociedad de Naciones se anexó a todos los demás tratados convirtiéndose en un nexo entre ellos. El texto del Pacto se debió casi en su totalidad al presidente Wilson. Su gran objetivo fue hacer posible una seguridad colectiva que garantizase la integridad de todos los estados, el arbitraje de los conflictos internacionales y el desarme; en definitiva, mantener la paz. 


Texto fundacional de la Sociedad de Naciones


“Preámbulo: Las altas partes contratantes, considerando que para fomentar la cooperación entre las naciones y para garantizarles la paz y la seguridad, importa: aceptar ciertos compromisos de no recurrir a la guerra mantener a la luz del día las relaciones internacionales, fundadas sobre la justicia y el honor; observar rigurosamente las prescripciones del Derecho internacional, reconocidas de aquí en adelante como regla de conducta electiva de los Gobiernos; hacer que reine la justicia y respetar escrupulosamente todas las obligaciones de los tratados en las relaciones mutuas de los pueblos organizados, adoptan el presente Pacto, que instituye la Sociedad de Naciones.

Artículo 2. Las funciones de la Sociedad, tal como quedan definidas en el presente Pacto, se ejercerán por una Asamblea y por un Consejo, asistidos por una Secretaría permanente.

Artículo 3. La Asamblea se compondrá de Representantes de los miembros de la Sociedad. La Asamblea se reunirá en épocas determinadas, y en cualquier otro momento si las circunstancias lo exigen, en la sede de la Sociedad o en cualquier otro lugar que se designe.La Asamblea entenderá de todas las cuestiones que entren en la esfera de actividades de la Sociedad o que afecten a la paz del mundo. Cada miembro de la Sociedad no podrá tener más de tres representantes en la Asamblea, y no dispondrá de más de un voto (…)

Artículo 4. El Consejo se compondrá de representantes de los Estados Unidos de América, del Imperio Británico, de Francia, de Italia y del Japón, así como de re presentantes de otros cuatros miembros de la Sociedad. Estos cuatro miembros serán designados libremente por la Asamblea y en las épocas que estime convenientes. Hasta la primera designación de la Asamblea, los representantes de Bélgica, de España y de Grecia serán miembros del Consejo (…) El Consejo entenderá de todas las cuestiones que entre dentro de la esfera de actividad de la Sociedad o que afecten a la paz del mundo.

Artículo 5. Salvo expresa disposición contraria del presente Pacto, las decisiones de la Asamblea o del Consejo se tomarán por unanimidad de los miembros re presentados en la reunión (…)

Artículo 6. La Secretaría permanente estará establecida en el lugar de residencia de la Sociedad. Estará compuesta de un Secretario general y por los secretarios y per sonal que sean necesarios. (…)

Artículo 7. La sede de la sociedad estará en Ginebra.

Artículo. 8. Los miembros de la Sociedad reconocen que el mantenimiento de la paz exige la reducción de armamentos nacionales al minimun compatible con la seguridad nacional y con la ejecución de las obligaciones internacionales impuestas por una acción común..

Artículo 10: Los miembros de la Sociedad se comprometen a respetar y a mantener contra toda agresión exterior la integridad territorial y la independencia política presente de todos los miembros de la Sociedad. En caso de agresión, de amenaza o de peligro, el Consejo determinará los medios para asegurar el cumplimiento de esta obligación. (...).

Artículo 11. Se declara expresamente que toda guerra o amenaza de guerra, afecte o no di­rectamente a alguno de los miembros de la Liga, será considerada como un asunto que concierne a toda la Liga, debiendo la misma adoptar las medidas que se conside­ran adecuadas y eficaces para salvaguardar la paz de las naciones (...)

Artículo 12. Los miembros de la Liga convienen en que, si se produjera entre ellos alguna di­vergencia que pudiese conducir a una ruptura, someterán el asunto al arbitraje o a la en­cuesta del Consejo; conviniendo en no recurrir en caso alguno a la guerra antes de los tres meses de haberse producido el fallo por los árbitros o el informe por el Consejo.

Artículo 16:
1. Si un miembro de la Sociedad recurriese a la guerra (...), se le considerará ipso facto como si hubiese cometido un acto de guerra contra todos los demás miembros de la Sociedad. Estos se comprometen a romper inmediatamente toda relación comercial o financiera con él, a prohibir toda relación de sus respectivos nacionales con los del Estado que haya quebrantado el Pacto y a hacer que cesen todas las comunicaciones financieras, comerciales o personales entre los nacionales de dicho Estado y los de cualquier otro Estado, sea o no miembro de la Sociedad.
2. En ese caso, el Consejo tendrá el deber de recomendar a los diversos Gobiernos interesados los efectivos militares, navales o aéreos con que los miembros de la Sociedad han de contribuir, respectivamente, a las fuerzas armadas destinadas a hacer respetar los compromisos de la Sociedad (…).
4. Todo miembro que se haya hecho culpable de haber violado alguno de los compromisos de la Sociedad podrá ser excluido de ésta. La exclusión será acordada por el voto de los demás miembros de la Sociedad representados en el Congreso (...).”

Los artículos 2 al 7 se encargan de fijar la estructura de la SDN, su composición y funcionamiento y su sede: la Asamblea, el Consejo y la Secretaría permanente.



El texto del Tratado, ademas de los señalado, recoge:

  • La reducción del armamento al mínimo compatible con la seguridad de los estados (artículo 8)
  • Protección de los pequeños países frente a las ambiciones de los grandes (art. 10). Este artículo era para el presidente Wilson una pieza clave del Pacto.
  • Los artículos 11 al 17 son el núcleo del pacto pues contienen medidas para evitar una nueva guerra: compromiso de los miembros de no acudir a la guerra, cómo solucionar las disputas entre Estados, establece las sanciones que se aplicarán a los Estados miembros si recurre a la guerra violando lo establecido en el Pacto...
  • La obligación de respetar el principio de diplomacia abierta de todos los pactos (artículos 18).
  • Declara la incompatibilidad de los tratados que no se ajusten al Pacto de la SDN (artículos 19 al 21)
  • Regula el sistema de mandatos (artículo 22)
  • Compromisos para la cooperación internacional (artículos 23 al 25)
  • El último artículos (26) establece el procedimiento para reformar el Pacto.


En un principio entraron en la SDN 45 países. Era un pacto abierto a todas las naciones civilizadas que podrían entrar en la Organización.

Un primer revés para la Organización vino precisamente de EE.UU. donde el Senado, esgrimiendo el aislacionismo tradicional, vetó la entrada de su país en la SDN. 

Caricatura satírica norteamericana. Wilson dirige la canción "La paz perpetua", pero todas las potencias, salvo EE.UU., esgrimen aspiraciones ocultas poco acordes con la canción

La exclusión de Alemania y la URSS también dejó en entredicho su papel neutral y pacificador (Alemania entró en 1926 y se retiró casi nada más llegar Hitler al poder en 1933 y la URSS entró en 1934)

El apogeo de la SDN fue el período 1924-1929, desde el Tratado de Locarno y el Pacto Briand-Kellog hasta la llegada de la crisis. 




La SDN logró la resolución de algunos conflictos: entre Suecia y Finlandia por las islas Aaland (1920), entre Alemania y Polonia por la Alta Silesia (1921), incidentes fronterizos entre Grecia y Bulgaria (1925), arbitraje en la Guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay (1932), arbitraje fronterizo entre Parú y Colombia (1938)... pero no pudo evitar otros conflictos más graves como la invasión japonesa de Manchuria o la invasión italiana de Abisinia (tanto Japón com o Italia abandonaron la SDN). De todas formas fue incapaz de cumplir el principal objetivo para el que fue creada: evitar una nueva guerra de carácter mundial.

Ayudan a explicar su fracaso global la falta de liderazgo de sus miembros, la inexistencia de una fuerza internacional capaz de mantener el orden y hacer cumplir sus decisiones, el efectos desestabilizadores en las relaciones internacionales a raíz de la crisis de 1929...

Cuando estalló la II Guerra Mundial, la SDN dejó de funcionar en la práctica, aun que su disolución formal no tuvo lugar hasta abril de 1946, sus archivos fueron traspasados a la recién creada ONU.

viernes, 18 de noviembre de 2016

CÓMO PAGARON LOS ESTADOS LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL



Los gastos de los Estados aumentaron extraordinariamente durante los años de la guerra. Por ejemplo, el presupuesto de Gran Bretaña pasó de los 362 mill. de Libras para el año fiscal 1.914-5 a los 2.500 para 1.918-9. Algo similar sucedió en Francia, los 8.898 mill. de francos del presupuesto de 1.914 subieron hasta los 55.192 en el de 1.919. 

http://clio.rediris.es/udidactica/IGM/graficos.htm

http://clio.rediris.es/udidactica/IGM/tablas.htm


Obviamente, los ingresos no crecieron al ritmo de los gastos, así que la deuda nacional aumentó en proporciones alarmantes, se multiplicó por 20 en Alemania, por 10 en Gran Bretaña, por 7 en Francia y por 6 en Italia.



Para hacer frente a estos gastos extraordinarios y la deuda, los Estados adoptaron varias medidas:
  • Aumentar los impuestos tradicionales  y crear otros nuevos (sobre tabaco, bebidas, beneficios de la guerra...)
  • Emitir de deuda pública.
  • Pedir préstamos. Acudieron a estados Unidos, el principal prestamista para los países europeos. Esta sumisión económica de Europa a Estados reforzó el liderazgo mundial norteamericano.
  • Desprenderse de parte de sus reservas de oro con lo que debieron suspender la convertibilidad de sus monedas en oro (patrón oro). En realidad muchos países lo habían abandonado al incio de la contienda.

Editorial SM

lunes, 14 de noviembre de 2016

LAS PÉRDIDAS MATERIALES POR EFECTO DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL




Durante la guerra fueron enormes las pérdidas en las fuerzas productivas (fábricas,agricultura...), infraestructuras de transporte (carreteras, puentes, vías férreas, puertos...) y edificios. Estas pérdidas fueron especialmente importantes en los lugares que fueron escenarios prolongados de la Guerra. Se redujo el 40 % del potencial industrial europeo, el  30 % del agrícola, el 30 % de la producción de carbón.... 





Por estados el coste se puede evaluar así:
  • 36 % de la riqueza nacional francesa.
  • 32 % de la inglesa.
  • 22 % de la alemana.
  • 26 % de la italiana.
  • 9 % de la de los EEUU.

Datos para Francia:
Para la reconstrucción hubieran hecho falta enormes inversiones, pero éstas escaseaban.

El panorama es más sombrío si tenemos en cuenta que los estados debían pagar sus deudas de guerra. De cómo lo hicieron me ocupare en una próxima entrada.

domingo, 13 de noviembre de 2016

HACER PAGAR A ALEMANIA: LA CUESTIÓN DE LAS REPARACIONES TRAS LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

En el Tratado de Versalles se estableció que Alemania debía pagar por ser la responsable (juntos con sus aliados) de la guerra, debía reparar los daños causados ("las reparaciones"); el objetivo fue "hacer pagar a Alemania".

Artículo 231. Los gobiernos aliados y asociados declaran, y Alemania reconoce, que Alemania y sus aliados son responsables, por haberlos causado, de todos los daños y pérdidas infligidos a los gobiernos aliados y asociados y sus súbditos a con secuencia de la guerra que les fue impuesta por la agresión de Alemania y sus aliados.

Artículo 232. Los gobiernos aliados y asociados reconocen que los recursos de Alemania no son suficientes —teniendo en cuenta la disminución permanente de los mismos, que resulta de las demás disposiciones del presente Tratado— para asegurar la reparación completa de todos los expresados daños y pérdidas. Los gobiernos aliados y asociados exigen, sin embargo, y Alemania se compromete a ello, que sean reparados todos los daños causados a la población civil de cada una de las Potencias aliadas y asociadas, o a sus bienes, mientras cada una haya sido beligerante con Alemania, en virtud de dicha agresión por tierra, por mar y por los aires, y, en general todos los daños (…)

Artículo 233. El importe de dichos daños, cuya reparación corresponde a Alemania, será fijado por una Comisión interaliada, que llevará el nombre de Comisión de Reparaciones.

Los Aliados europeos, especialmente Francia, exigían unas cuantías desmesuradas. Las opiniones públicas presionaban a los gobiernos para que exigieran fuertes reparaciones. Para Francia, que había sufrido los principales daños durante el conflicto, los pagos alemanes eran vitales para su recuperación y, a la vez, privarían a Alemania de los medios económicos para una posible revancha. La cuantía pretendida dejó estupefacto al propio presidente Wilson. Por ejemplo, Bélgica pretendía una cifra mayor que su riqueza nacional y Francia quería que Alemania cargase con todos los gastos de la guerra, incluso con el pago de las pensiones de guerra. Los europeos no querían comprender que la capacidad de Alemania para pagar era limitada. Wilson insistió que la reparación total era imposible, pero para los europeos era una cuestión emocional. Algunos economistas,  incluso ajenos a Alemania, por ejemplo de J. M. Keynes, señalaron lo disparatado de las pretensiones de los vencedores. Keynes sostenía que empobrecer a Alemania era empobrecer a Europa. Hubo un fuerte debate entre los vencedores sobre lo que se debía incluir en las reparaciones.

“Si lo que nos proponemos es que, por lo menos durante una generación Alemania no pueda adquirir siquiera una mediana prosperidad; si creemos que todos nuestros recientes aliados son ángeles puros y todos nuestros recientes enemigos, alemanes, austríacos, húngaros y los demás son hijos del demonio; si deseamos que, año tras año, Alemania sea empobrecida y sus hijos se mueran de hambre y enfermen, y que esté rodeada de enemigos, entonces rechacemos todas las proposiciones y particularmente las que puedan ayudar a Alemania a recuperar una parte de su antigua prosperidad material. (...).
Si tal modo de estimar a las naciones y las relaciones de unas con otras fuera adoptado por las democracias de la Europa occidental, entonces, ¡que el Cielo nos salve a todos¡ Si nosotros aspiramos deliberadamente al empobrecimiento de la Europa central, la venganza, no dudo en predecirlo, no tardará.”
J. M. Keynes. Las consecuencias económicas de la paz. 1919.



Resultado de imagen de flota alemana en scapa flow

Mientras se negociaba el Tratado de Versalles, 74 buque de la armada alemana fueron escoltados por buques aliados hasta el fondeadero de Scapa Flow. Para evitar que esta flota cayese en manos de los Aliados, su comandante L. von Reuter dio orden de hundirla (21 de junio de 1919), 52 barcos quedaron en el fondo del mar.



Como establecía el Tratado, debía ser una comisión interaliada la que determinase la cuantía de lo que Alemania debía pagar y el modo de hacerlo. 

Durante semanas, los Aliados estuvieron discutiendo sobre fijar la cifra total de las reparaciones. Los ingleses propusieron 800 mil millones de marcos oro pagaderos en 50 años, los franceses lo elevaron a 800 mil y los americanos las limitaron a 120 mil pagaderos en 35 años. Mientras se ponían de acuerdo se exigió un anticipo de 25.000 millones de francos oro.

En la Conferencia de Spa (julio, 1.920) se fijaron los porcentajes del reparto de las reparaciones: 52 % para Francia, 22% para Inglaterra, 10% para Italia, 8% para Bélgica, 6,5% para Grecia, Rumania y Yugoslavia, 0,75% para Japón, 0,75% para Portugal.

En abril de 1.921, se abrió una nueva Conferencia en Londres en la que los Aliados obligan a los alemanes, bajo amenazas concretas, a aceptar una deuda de 140.000 millones marcos/oro de los que ya habían pagado 8.000. Así que la cifra de las reparaciones pendientes se fijó en 132.000 millones de marcos/oro pagaderos en 15 años. El gobierno alemán se mostró indignado.


Caricatura alemana sobre las repaciones
Alemania daba largas al pago, explotaba la actitud más tolerante del primer ministro francés A. Briand. Ante la posibilidad de una flexibilización del pago y la presión en sentido contrario de la opinión pública francesa, A Briand fue sustituido por Poincaré, más intransigente con Alemania.


En mayo de 1922 se celebró la Conferencia de Génova en la que se reunieron 34 países, entre ello Alemania y Rusia. El objetivo era tratar los graves problemas económicos de la paz y reintegrar a Rusia al concierto europeo. Fue un gran fracaso. Tras esta Conferencia, Alemania y Rusia (países derrotados y marginados del orden europeo) firmaron el Tratado de Rapalló (1922) en el que acordaron una colaboración económica y militar. Este tratado inquietó a Poincaré que se convenció de la necesidad de tomar medidas  drásticas si fuera preciso para que Alemania cumpliese con las reparaciones.


En 1922, Alemania solicitó una moratoria en el pago. Ante esta situación, en enero de 1923 soldados franceses y belgas (los británicos se negaron a unirse) invadieron el Ruhr, el corazón minero e industrial de Alemania. Se trataba de cobrarse las reparaciones directamente.  

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Tropas francesas entrando en el Ruhr

Los habitantes del Ruhr mostraron una resistencia pasiva que apoyó el gobierno alemán de Cuno que incluso sufragó a los huelguistas. Los franceses tuvieron que desplazar obreros propios para poner en funcionamiento minas y fábricas. Los momentos de gran tensión entre los habitantes y las tropas de ocupación fueron muy abundantes.

La ocupación tuvo efectos inmediatos tanto económicos, llevó a la economía alemana al colapso. Se produjo una hiperinflación tan enorme que el marco llegó a perder su valor totalmente, valía más como papel que como moneda.

Evolución del precio de un alimento básico como el pan y devaluación total del marco respecto al dólar. En la imagen de la derecha, niños jugado con paquetes de marcos
También Francia experimentó serias dificultades económicas y vio cómo su moneda se debilitaba. Además, la explotación del Ruhr conllevaba muchos gastos.

En Alemania, el gobierno de Cuno fue sustituido por un gabinete presidido por G. Stresemann que llamó al cese de la resistencia pasiva y se mostró dispuesto a colaborar con los vencedores.

"... Para mantener la vida del pueblo y del Estado, nos encontramos hoy ante la amarga necesidad de cesar el combate (…). No olvidaremos jamás lo que han sufrido aquellos que, en los territorios ocupados, fueron objeto de severos castigos. No olvidaremos jamás lo que han abandonado aquellos que prefirieron marcharse de su país natal antes que romper su fidelidad a la patria (…). El presidente y el Gobierno del Reich afirman aquí solemnemente ante el pueblo alemán y ante el mundo que no aceptarán ningún acuerdo que arrebate el más pequeño trozo de tierra alemana al Reich alemán (…)" Llamamiento del Gobierno Alemán al cese de la resistencia pasiva, 20 de septiembre de 1923

Esta política de Stresemann no gustó a sectores nacionalistas y de derecha, le tacharon de traidor. Este fue el contexto político y económico en el que Hitler intentó asaltar el poder en Munich (Putsch de la cervecería, noviembre de 1923).

Pero la política de apaciguamiento de Stresemann comenzó a dar sus frutos. Los aliados aceptaron la propuesta norteamericana de crear un comité, presidido por el financiero norteamericano Ch. Dawes, para estudiar el tema de las reparaciones. Fruto de los trabajos de este comité fue la aceptación del Plan Dawes para cinco años. Los pagos alemanes estarían garantizados por una hipoteca sobre los ferrocarriles y la industria, las anualidades sería más pequeñas el primer año y luego irían creciendo (de mil a dos mil quinientos millones de marcos oro). La actitud conciliadora de Stresemann y la llegada  de nuevos hombres de centro izquierda más proclives a la negociación (Herrior en Francia y R. MacDonald en Gran Bretaña) hicieron posible este pacto. Entre el 1 de julio y el 17 de agosto de 1925, franceses y belgas abandonaron el Ruhr.



En 1929, el Plan Young sustituyó al Plan Dawes. Pretendía dar una solución definitiva a la deuda alemana, se alargaba el plazo hasta (59 años, hasta 1988) y se reducía considerablemente la cuantía establecida en el Plan Dawes (en un 17 %). Además, Alemania se libraba de la hipoteca sobre sus ferrocarriles e industria.

A pesar de esta reducción una buena parte de la sociedad alemana rechazaba las reparaciones.

Después de otras reducciones durante la gran depresión que siguió a la crisis del 29 y la negativa de Hitler a pagar reparaciones, Alemania terminó de saldar su deuda en octubre de 2010.




http://www.publico.es/internacional/alemania-paga-ultimas-deudas-primera.html


Este interesante vídeo, el primero de los dedicados por la BBC a la Historia del s. XX, explica muy bien las cláusulas del Tratado de Versalles en general y, en particular, el tema de las reparaciones.

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